¿Puede la actividad física compensar algunos de los daños del consumo de alcohol?

Que el consumo de alcohol habitual y en exceso es perjudicial para la salud en múltiples planos es algo indudable. Donde hay algunas dudas o discrepancias es respecto al consumo esporádico o moderado (la famosa copa de vino al día). Hay estudios que dicen que cualquier consumo de alcohol, por mínimo que sea, ya es perjudicial, mientras que otros dicen que ese consumo moderado, dependiendo también del tipo de bebida alcohólica, puede ofrecer incluso beneficios para la salud.

¿Por qué se da esa discrepancia? ¿Pudiera ser que el riesgo para nuestra salud de consumir alcohol en cantidades moderadas fuera diferente para una persona sedentaria que para una muy activa físicamente?

En lo que respecta al riesgo de mortalidad, el consumo habitual de cualquier cantidad de alcohol se asocia con un mayor riesgo de mortalidad por cáncer o por cualquier causa en personas sedentarias. Sin embargo, en personas activas físicamente no se da esa asociación, según un estudio. Parece que la actividad física puede compensar parcialmente algunos de los efectos nocivos del consumo de alcohol, en particular los cánceres atribuibles al alcohol. En personas activas físicamente, la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad se atenuó (por todas las causas) o casi se anuló (cáncer). De hecho, beber ocasionalmente se asoció con una reducción significativa en la mortalidad por cualquier causa para las personas más activas.

Si hablamos de cantidades altas, su consumo es perjudicial en cualquier caso.

Con esto no estamos alentando el consumo de alcohol, ni mucho menos, que cada cual saque sus propias conclusiones y haga lo que considere oportuno. Pero parece ser que el papel protector de gozar de una buena salud general a través del ejercicio físico y de otros hábitos de vida globales tal vez nos podría permitir el consumo ocasional y moderado de algo de alcohol sin riesgo para nuestra salud.

Esta información está sacada de un estudio de 10 años en Gran Bretaña, un estudio conjunto de universidades de Canadá, Australia, Noruega e Inglaterra. Aquí podéis ver el estudio en inglés: Does physical activity moderate the association between alcohol drinking and all-cause, cancer and cardiovascular diseases mortality?. Y aquí, también en inglés, podéis acceder a un completo artículo sobre el estudio: Can exercise offset some of the harms of regular drinking?.

Prácticamente todos los estudios sobre salud y nutrición se realizan sobre la población general o promedio, y desgraciadamente la mayoría suele ser gente muy sedentaria. Por eso nos parecen interesantes estudios como este, diferenciando a las personas sedentarias de las activas físicamente, ya que fisiológicamente los efectos de un comportamiento determinado pueden variar mucho en unas y otras por el papel protector que tiene la actividad física sobre la salud.

En general, el estudio encontró un vínculo directo entre todos los niveles de consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por cáncer. También descubrió que los niveles crecientes de actividad física reducían esta asociación con la mortalidad por cáncer y también reducían el vínculo con la muerte por cualquier causa.

Sin embargo, se dieron las siguientes particularidades.

En los individuos inactivos físicamente hubo una asociación directa entre el consumo de alcohol y la mortalidad por todas las causas.

-Sin embargo, en individuos que cumplieron con el nivel más alto de recomendaciones de actividad física se observó un efecto protector del consumo ocasional de alcohol en la mortalidad por todas las causas.

En este grupo de alta actividad física, no hubo un vínculo entre la mortalidad por todas las causas y el consumo de alcohol dentro de las recomendaciones oficiales (equivalente a una copa de vino al día), o incluso en cantidades mayores, pero el riesgo aumentó para aquellos que bebían cantidades excesivas perjudiciales.

El riesgo de muerte por cáncer aumentó con la cantidad de alcohol consumida en los participantes inactivos, que van desde un riesgo un 47% mayor para aquellos que beben dentro de las recomendaciones oficiales hasta un riesgo un 87% mayor para aquellos con un consumo de alcohol nocivo.

En las personas con niveles de actividad más altos no hubo un vínculo significativo entre cualquier cantidad de consumo de alcohol y mortalidad por cáncer.

No se encontró asociación entre el consumo de alcohol y la mortalidad por enfermedad cardiovascular, aunque se observó un efecto protector en las personas con los niveles más altos de actividad física.

Los investigadores concluyeron que “encontramos evidencia de una asociación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y la mortalidad por cáncer en participantes inactivos pero no en participantes físicamente activos. La actividad física atenúa ligeramente el riesgo de mortalidad por todas las causas hasta un nivel peligroso de consumo de alcohol”.

Se trata de un estudio observacional, es decir, basado en encuestas a la gente. Así, por un lado, los resultados pueden no ser fiables del todo. Además, las personas más activas físicamente puede que no fumen o que consuman una dieta más sana, por lo que hay elementos de confusión, como en todo este tipo de estudios, y no se puede concluir categóricamente que esa reducción del riesgo de muerte por cualquier causa se deba a la actividad física por sí sola o algunas de las otras causas, o a varias combinadas.

Siendo pues prudentes al respecto, parece ser que estar en forma, ser activos físicamente y tener unos buenos hábitos de vida globales, nos podría proteger de los posibles daños del consumo moderado o puntual de alcohol, al menos de algunos. Siendo sedentarios perdemos esa protección de todas todas.